Maneja tu enojo de manera multidimensional
por Jelaila Starr
Escrito Octubre 6, 2003

¿Has estado cerca de alguna persona cuando está expresando enojo? Resulta incómodo ¿verdad? Y doloroso, también… “auch”…  El enojo es una ardiente y furiosa emoción, explosiva y volátil por naturaleza – ciertamente no es una emoción fácil de manejar. Aprender a expresar el enojo apropiadamente es como aprender a manejar la dinamita.  Un movimiento en falso y podemos hacer estallar a alguien emocionalmente, dándole un gran dolor y sufrimiento. En los últimos años mi búsqueda ha sido comprender el enojo, cómo usarlo y cómo expresarlo. Este artículo está relacionado con un descubrimiento reciente que hice respecto de la expresión o cómo ventilar el enojo... y fue un descubrimiento multidimensional.

Me encontraba en la cocina de mi casa, lavando la vajilla del desayuno cuando mi esposo hace su entrada, la cara roja, enojado.  Yo estoy allí de pie, con mis manos dentro del agua, observando silenciosamente las respuestas de mi cuerpo. Él grita y maldice a su computadora por su ineficiencia; los músculos de mi espalda empiezan a tensarse; esto es un intento preventivo contra la furiosa nube de energía que se dirige hacia mi.  Mi Niña Interna grita: “¡Corre!” Conforme la nube quema la cubierta de mi campo áurico.  Aunque puede crear empatía con el dolor de mi esposo, la situación me deja irritada, me siento usada y forzada a una emoción ajena a mi.  Intento decirme que está bien apoyarlo, que es bueno expresar enojo y dolor. Después de todo, tenemos un acuerdo en donde permitimos al otro expresar su enojo sin miedo de sentirnos menos o sentirnos manipulados. Todo lo que él está haciendo es hacer uso de ese acuerdo, así que ¿por qué me siento tan alterada cuando mi esposo expresa su enojo o rabia alrededor mío, aun cuando la situación no se relaciona conmigo? ¿Por qué no puedo ser un auditorio que lo apoya, como dije que sería?  ¡Ah, esa es la pregunta del millón de dólares.

Después de muchos años de entrenamiento en creencias y conceptos multidimensionales, he llegado a comprender que el enojo y el dolor resultante son una parte normal de cualquier relación profunda porque es una parte normal de ser humano.  Además, había aprendido que todo tiene un valor, lo cual significa que el enojo tiene un valor, de hecho, muchos valores.  Desde la perspectiva multidimensional el enojo, utilizado apropiadamente, es valioso de muchas maneras.

1)     El enojo actúa como un mecanismo de protección, una especie de alarma contra incendios. Nuestro Niño Interno lo usa para alertarnos al hecho de que hemos sido, o seremos próximamente, violados emocional o físicamente.  

  • 2)             Cuando el enojo es expresado muestra a nuestro Niño Interno que lo amamos porque él/ella nos ha avisado de un peligro latente y nosotros hemos respondido. En esencia, actuamos lo que hablamos.  Le mostramos que nos importa lo suficiente como para protegerlo.
  • 3)             El enojo puede tener una condición de catarsis cuando se expresa en el momento, al limpiar el cuerpo de una violación emocional o física para que esa emoción no se almacene.
  • 4)             Cuando expresamos enojo en una relación para eliminar violación o nuestro miedo hacia alguien, permanecemos en contacto con nuestros sentimientos y, por tanto, nos abrimos y somos honestos con nuestro compañero.

 Bien, entiendo todo esto, pero todavía no he respondido a mi pregunta de por qué me cuesta trabajo apoyar a las personas cuando éstas expresan enojo en mi presencia.  Esto ha sido el verdadero punto de contención entre mi esposo y yo. Jonathan es sorprendente en muchos aspectos y no sólo porque es mi esposo sino porque puede permitir que las personas expresen enojo en su presencia y él estará ahí para apoyarlos emocional y físicamente hasta que aquella persona se recupere. Lo admiro mucho por ser capaz de hacer esto. Su habilidad para ser un testigo de apoyo proviene de su condicionamiento de infancia.  En su hogar no existía el juicio cuando se expresaba enojo. Esto le sirvió, años después, en su trabajo como consejero para personas con enfermedades adictivas, en su trabajo en hospitales en donde ayudaba a las personas a pasar el síndrome de abstinencia por alcohol o drogas. Es sorprendente ver la cantidad de enojo que se proyecta cuando los medicamentos ya no están allí para controlar la adicción

A medida que he caminado por el proceso de encontrar lo que yace en la raíz de mi incapacidad de ser una buena escucha y sentir el enojo del otro, realmente he cubierto un gran trayecto. Primero pensé que se debía a la manera en que mi padre solía tener pataletas de ira, no solamente una pataleta de enojo sino enormes pataletas explosivas, del tipo en la que los muebles son destruidos y las paredes se llenan de agujeros. Sus rabietas eran impredecibles y nos llenaban de terror a mis hermanos y a mi. Pero lo que temíamos más era ser culpados de su enojo, y muchas veces lo fui.  Crecí dando pasos sobre aquellos cascarones de huevo proverbiales, siempre atenta de no dar a mi padre razón alguna para su enojo que incluía predicar acerca del comportamiento de mis hermanos.  Y cuando esto fallaba, hacía todo lo que estaba en mi poder para detener su ira, incluyendo solucionar el problema, razonar con él (aunque sabemos que no tiene sentido razonar con un hombre que está loco de rabia) o aceptando la culpa si era necesario. En razón de esta situación en mi vida con mi familia crecí inconscientemente condicionada a creer que cada vez que una persona estaba alterada en mi presencia aunque no tenía nada que ver conmigo, que era mi responsabilidad detener el conflicto.

Conforme crecí entendiendo cada vez más quien soy yo me di cuenta que el condicionamiento en mi niñez era tan solo parte de la razón y encontré una forma de cambiar mi programación. Cuando los otros descargan su enojo a mi alrededor pero no hacia mi, rápidamente voy hacia mi interior, tomo a mi Niña Interna en mis brazos y suavemente le repito: “No es acerca de mi, no tiene nada que ver con nosotras. Esta persona únicamente está expresando su dolor y todo está bien.” Esta técnica parece dar resultado pero no alejó el dolor que sentí al ser testigo de la expresión de mi esposo y, además, no impidió el que yo me sintiera enojada y resentida después.

Recientemente, en el transcurso de una tarde, la respuesta a esa pregunta del millón de dólares nos llegó y, por supuesto, como muchas de las respuestas multidimensionales, está formada por múltiples capas y, por lo mismo, estaba totalmente completa.  Jonathan y yo nos encontrábamos en otra de nuestras “pequeñas discusiones” respecto de mi inhabilidad para permitirle expresar su enojo, cuando le dije: “Ah, lo tengo.  No puedo permitirte expresarlo porque cuando lo haces me quedo con tu enojo que acabas de descartar y lo cargo hasta que me puedo deshacer de él... y ¡duele mucho cargarlo! Es por eso que yo me enojo, me quedo sintiéndolo mientras que tú navegas fuera de él sintiéndole aliviado y mucho mejor.  Con razón me altero.  Con razón no puedo ser una buena escucha.” Sentí como si una enorme luz acabara de encenderse, iluminando la oscuridad de la ignorancia en la que había estado viviendo toda mi vida.

Continuamos con nuestra conversación y nos dimos cuenta que necesitábamos una manera de liberar y eliminar el dolor. Fui hacia mi interior para preguntarle a mi Niña Interna qué es lo que ella desearía eliminar del enojo y liberar el dolor proveniente de ese enojo. Su respuesta fue: “Quiero que él muestre su aprecio a mis esfuerzos por ser una buena escucha. Quiero que me de las gracias por estar dispuesta a sentir su enojo liberado y llevarlo hasta que se elimina por sí solo.  Quiero que diga que está agradecido porque yo tengo la voluntad de brindarle este servicio y que comprende que hacer esto duele.”

Muy bien… eso estaba muy claro.  Así que respondí: “Jonathan, quiero ser agradecida por el hecho de ser alguien que te escucha y te apoya. Y, quiero que me ayudes a eliminar el dolor proveniente de tu propia liberación de mi cuerpo y de mi campo energético. Si tú puedes hacer esto entonces no tendré ningún problema al permitirte expresar tu enojo en mi presencia.  Y no sólo estará bien, yo propiciaré tener oportunidad para brindar este servicio como una forma de mostrar mi amor. Así que una vez que hayas terminado de ventilar tu enojo me gustaría que me dijeras algo como: “Gracias por escucharme. Sé que

sentir mi enojo te lastimó y aprecio tus deseos de escucharme mientras lo ventilo.”  No necesitas decir exactamente estas palabras Jonathan, sólo habla desde tu corazón y yo lo sentiré.”

Entonces, tener de regreso a Jonathan para liberarme del dolor que dejó en mi representó la última pieza del rompecabezas que había estado buscando.  Pero todavía hay un detalle que quiero subrayar. Observa que cuando le pregunté a mi Niña Interna qué era lo que necesitaba para liberar el dolor, ella no pidió una disculpa.  Una disculpa significará que yo era una víctima y no quiero serlo.  Después de todo, la razón para incorporar conceptos y creencias multidimensionales es que eliminas el ser víctima, y por lo tanto se nos muestra cómo pensar y vivir como dioses/diosas creadoras, llenos de poder. No soy una víctima cuando he escogido, a través de un acuerdo, permitir a otro, en este caso a Jonathan, a expresar su enojo en mi presencia. Pero, si él se disculpa por ventilar su enojo, implica que yo soy víctima, que no soy una persona total y completa, capaz de procesar el dolor del enojo. Cuando eso ocurre, debilita la confianza que estaba construyendo para él a través de nuestro acuerdo de poder desfogar nuestras emociones. Esto, a su vez, socava nuestra relación. Todo lo que necesito para poder mantener mi parte del acuerdo es ser validada y apreciada por mi rol para que pueda liberar el enojo de mi campo magnético.  No soy una víctima de su dolor cuando tenemos un acuerdo que permite desahogar las emociones.

Del otro lado de la cerca, para Jonathan, ofrecer una disculpa representaría enviar el mensaje a su Niño Interno de que había sido malo... que expresar su enojo estaba equivocado y, por lo tanto, que él es una mala persona.  Esto deteriora sus esfuerzos por aprender a usar y a expresar su enojo de manera apropiada. Deteriora su trabajo de moverse hacia la aceptación del enojo como algo que tiene valor y usarlo como una herramienta de auto protección y sanación. Si existe un acuerdo entre nosotros que permite que cada quien pueda expresar su enojo en presencia del otro, entonces su desahogo no es malo. Él simplemente está usando el derecho inherente en nuestro contrato para desfogar nuestras emociones. Por lo tanto, ventilar nuestro enojo no es malo, es sólo que cuando la persona que está cerca nuestro cuando expresamos esa emoción no ha sido validada y liberada del dolor que nace de nuestra expresión aun cuando exista un acuerdo para hacerlo, nuestra acción provoca un problema. Si recordamos validar después de que expresemos nuestro enojo entonces seremos capaces de expresar libremente y de encontrar aun más apoyo cuando lo hagamos.

Volviendo a mi parte del acuerdo, si yo invalido sus desahogos al tratar de arreglar el problema, le digo que está equivocado, lo juzgo, lo coarto o me distancio después, destruyo su confianza en mi y, por ende, nuestra relación. 

Y si continuo haciendo esto, no tardaré mucho para que me deje de considerarme como una persona segura o una con total integridad, porque estoy rompiendo nuestro acuerdo. ¿Se dan cuenta que la calle tiene dos vías? 

Ahora que he explicado cómo descubrimos la última pieza para usar nuestro “Acuerdo de Desahogo”, recapitulemos para que quede muy claro cómo vamos a integrarlo en nuestra relación y cuándo aplican estas cláusulas.

Para que tengas la capacidad de permitir el desahogo en tu presencia necesitas un Contrato de Desahogo.  Por ejemplo:  acordamos permitir al otro ventilar su enojo en nuestra presencia sin miedo a ser culpados, disminuidos o juzgados.  Acordamos que cuando somos el Escucha (la persona que escucha al que se desahoga), brindaremos apoyo y tendremos empatía por el otro. Cuando somos el que se está desahogando acordamos expresar solamente enojo que no está dirigido al que escucha y damos gracias a esa persona y mostramos aprecio después.

Guía para utilizar este acuerdo:

  • El que se desahoga no dirige su enojo al que Escucha. Ejemplo: “Desfogo mi enojo y frustración en relación a un artículo, en presencia de Jonathan. No lo pongo en la mira como si lo estuviera culpando de mi frustración y enojo,
  • El que Escucha está de acuerdo en escuchar lo que se está ventilando sin culpar al que expresa su emoción, sin tratar de arreglar la situación o de menospreciarlo. El que escucha está de acuerdo en apoyar y en escuchar con empatía. Ejemplo: cuando expreso mi enojo en relación a un artículo, él me escucha y expresa su empatía al decir “Si, puedo entender cómo te sientes ahora”... o “Si, te escucho.  Esto es realmente difícil”.
  • El que se Desahoga está de acuerdo en que una vez que haya terminado de expresar su emoción volverá y dará las gracias a su escucha y mostrará aprecio por el regalo que significa este servicio amoroso.
  • Esto me lleva al descubrimiento final de ese día: el valor No. 5 del enojo.
  • Expresar enojo y luego validar el dolor que causa al que escucha puede constituir el material preciso para construir la confianza entre los individuos que conforman esa relación más rápidamente que cualquier otra cosa.  Puede reforzar y profundizar el vínculo mejor que si nunca logramos expresar nuestro enojo.  

Esta es una muy audaz declaración, ¿verdad?  Permítanme explicar:

Tal como lo mencioné anteriormente, el enojo es una emoción sumamente volátil y una a la que nuestra sociedad le frunce el ceño cuando es mostrada.  Nos han condicionado a juzgar a las personas iracundas como algo malo y emocionalmente inestable y, por ende, algo que se debe evitar. ¿Por qué?  ¿Podría ser quizá porque no tenemos idea de cómo procesar nuestro enojo?  Se trata de una energía muy dolorosa que cuando se siente es como una quemadura violenta o algo mucho peor. De hecho, lacera la capa exterior de nuestro campo áurico y si es muy potente puede quemarlo y hacer un hoyo. Esto nos causa un traumatismo igual que cualquier otra herida.  ¡Con razón no nos gusta!

Según lo entiendo, nuestro mundo no nos enseña a expresar el enojo de manera apropiada o a usarlo como una herramienta de protección, de sanación y crecimiento.  Por el contrario, se nos enseña a esconderlo o a expresarlo intelectualmente, y estas dos instancias son totalmente ineficaces para liberar el enojo de nuestro cuerpo.  Cuando se almacena, el enojo crea bloques emocionales que pueden producir un caos en nuestras vidas puesto que producen un enorme dolor emocional, mental y físico.  Y, cargamos estos bloques hacia vidas futuras hasta algún momento en que pueden ser liberados. Es más, en virtud de que el enojo es una energía tan poderosa, cuando se almacena o se esconde actúa como una toxina, envenenando al cuerpo y literalmente comiéndonos vivos como es el caso del cáncer.  El enojo se acumula en los órganos, especialmente el hígado y la vesícula, y crea ya sea obesidad o se introduce en nuestros intestinos y el colon, lo cual revierte la condición y se muestra como una incapacidad de ganar peso haciendo que la persona adelgace en demasía.

Estamos condicionados a no tener dolor en nuestras relaciones y por ello, el enojo, siendo una de las fuerzas emocionales más poderosas que tiene el ser humano, y una que puede infligir el mayor dolor, es algo que no debería existir en una “relación saludable”. Pero, permítanme disentir, basada en los valores que describo previamente, el enojo no solamente es saludable sino necesario como una forma de esclarecer violaciones (que definitivamente ocurren ya que somos individuos de libre albedrío) y de permanecer honestos y emocionalmente estables con nuestras parejas.

Así que mi punto es: que estamos tan condicionados a tenerle miedo al enojo y a evitarlo que si realmente empezáramos a utilizar esta herramienta en nuestras relaciones, el simple acto de ejercer una fuerza tan poderosa -de manera apropiada- construiría una enorme confianza.  Podríamos expresar nuestras emociones y liberarnos de ellas y luego limpiar y liberar al otro. Permaneceríamos actuales en nuestras emociones, en lugar de barrer las cosas bajo la alfombra por miedo a crear una escena.  Si cada vez que Jonathan o yo expresáramos nuestro enojo en la proximidad del otro, y luego volviéramos para validar las emociones para que el dolor fuera liberado, confiaríamos más y más uno en el otro en cada ocasión, y esa confianza se ahondaría. Y no sólo la confianza, llegaríamos a valorar al otro más porque estamos siendo ¡apreciados! ¡Qué libertad! Así que podrías decir que el enojo puede acercar a las personas y, mediante su uso, permitir el desarrollo de la confianza y el amor. ¿Acaso no es esto lo que deseamos en nuestras relaciones?

Para terminar, agradezco el rol que Jonathan ha jugado al mostrarme cómo permitir a los demás desahogar su enojo en mi presencia para que pueda ser mejor escucha. Le doy las gracias por su voluntad para seguir expresando su enojo cerca de mi hasta hacerme comprender esta importantísima parte del manejo del enojo. También estoy agradecida por la sabiduría multidimensional que he aprendido: un nivel de conciencia que me llevó a la solución de un problema muy doloroso de toda mi vida hasta ese momento. Espero que esto pueda ayudarlos la próxima vez que ventilen esta emoción o que estén frente a la oportunidad de apoyar a alguien a desahogar su enojo.

Me doy cuenta que este artículo cubre solamente un aspecto de cómo manejar el enojo, uno a través del cual el enojo no personal puede ser expresado.  El siguiente artículo de esta serie considerará cómo manejar el enojo personalizado: el enojo que se expresa hacia ti. Pero, recuerden que podemos tener éxito al trabajar a través del dolor de un enojo personalizado si ya hemos aprendido exitosamente a trabajar primero el tipo que no es personalizado.  Así que pongan este acuerdo en práctica en sus relaciones ahora para que el segundo sea mucho más fácil.

En servicio,
Jelaila Starr
El Consejo Nibiruano

Acerca de Jelaila Starr
Jelaila Starr, mensajera del Consejo Nibiruano de la Federación Galáctica, es una talentosa canal, instructora, consejera y autora de
Somos los Nibiruanos (inglés). A través de sus conferencias, talleres y artículos, el mensaje de compasión de Jelaila ha tocado el corazón de muchas personas alrededor del mundo, inspirándoles esperanza y comprensión.

En su carácter de consejera psíquica/intuitiva, Jelaila trabaja con individuos para ayudarlos en su limpieza emocional, en la sanación de sus relaciones y en la recodificación del ADN. El enfoque singular de Jelaila permite que sus clientes descubran quiénes son, lo que han venido a hacer, y cómo lograrlo. Jelaila puede ser localizada en el (816) 444-4364. Email: Jelaila@NibiruanCouncil.com - Web site: www.nibiruancouncil.com

(Traducción al español:  Martha Sánchez Llambí)
terranova@Prodigy.net.mx


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